El sábado la naturaleza nos regaló una tarde envolvente y estimulante para los sentidos en la cordillera del Biobío.

Estando en la ciudad de Los Ángeles, decidimos salir por el día, el destino era la cordillera del Biobío. Pedimos datos a unos amigos y salimos en búsqueda de un poco de aire fresco, naturaleza y algo rico para comer.

Fue así que dimos con Ilwen, un secreto restaurant, entre cerros y bosques, en donde nos encontramos con la grata sorpresa de un almuerzo exquisito, en un cálido ambiente y con excelente atención.

Hay 4 alternativas de menú para elegir. Ya antes de comenzar nos ofrecieron una jarra con jugo de frutas natural, pan amasado, sopaipillas y un quesillo con aceite de oliva delicioso. El menú incluye el sabroso y abundante plato principal, ensalada, lo ya mencionado, un postre y además se puede tomar café, té  o agua de hierbas para finalizar. Todo eso a un costo de  $8000 por persona, lo que nos pareció un regalo.

Al estar ahí,  disfrutando juntos de la comida, riéndonos y desconectándonos de todo, sentí por un instante que caíamos bajo una suerte de hechizo, lo miraba y escuchaba con atención mientras su sonrisa me sumía en un estado de ensoñación, lo que de pronto me hace pensar en lo maravilloso  que es darse estos espacios para disfrutar y reconectar, no es necesario ir tan lejos, ni gastar tanto dinero, ni planear sofisticadas vacaciones.

Ya habíamos saboreado nuestra rica comida, él un generoso costillar ahumado con puré y yo  un delicioso salmón con verduras salteadas. Habíamos hecho sobremesa, admirando el paisaje y conversábamos de la vida acompañándonos con un café. Mientras el pasto afuera bamboleaba con la brisa y las nubes se dibujaban en el cielo, era el momento para seguir nuestro camino.

La próxima parada era el Mirador Huequecura, ubicado camino a Lo Nieve, donde la tarde se volvió cómplice y nos brindó todo el encanto del atardecer, en un cautivador entorno bañado bajo tonos de rosa y naranja. ¿Qué más se podía pedir? Las aguas calmas del Embalse Angostura, los olores del bosque mezclado con un aroma suave a tierra mojada, pájaros que acostumbrados a ese lugar cantaban a sus anchas, al fondo la cordillera nevada y, en el cielo, nubes pasajeras hacían que el sol rebotara llenado de colores, reflejos y destellos brillantes la quietud del vespertino crespúsculo.

En esta época se oscurece temprano y así como se esconde el sol comienza a bajar la temperatura, abrazados nos fuimos al auto, agradeciendo el bello momento y regresando a la cuidad con el corazón lleno de amor. Una escapada romántica que sin duda repetiremos.

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  1. Marcela Castañeda

    Gracias a esta recomendación, con mi pareja fuimos a ambos lugares y fue increíble , el Restaurant Ilwen muy acogedor , sus platos realmente exquisitos…Y el mirador totalmente recomendable . Conexión plena con la naturaleza.

    1. Admin

      Estimada Marcela, nos alegramos mucho que hayan podido conocer y disfrutar en pareja de este rinconcito genial. Te invitamos a estar atenta porque pronto compartiremos otros datos y lugares por descubrir en la región.

  2. Noelia

    Maravilloso lugar! Que pena que sea tan poco conocido, con mi gordito hemos ido varias veces por ahi, ese restaurant no lo conocía, que tan cerca del mirador queda?

    1. Admin

      Hola Noelia, totalmente de acuerdo contigo, este lugar debería ser mucho mas visitado y apreciado. El restaurant Ilwen queda justo cruzando el puente que atraviesa el embalse angostura por la ruta que une Los Angeles y Santa Barbara y aproximadamente a unos 5 u 8 minutos en vehículo del mirador Huequecura.